Discoteca The Face
AtrásAl buscar información sobre negocios en la dirección Cami de Muntanyars, 153B, en València, uno puede encontrarse con una entrada desconcertante: Discoteca The Face, catalogada como una tienda de ropa. Esta clasificación genera una notable confusión que merece ser aclarada desde el principio. La realidad es que este lugar no es, ni fue nunca, un comercio textil en el sentido tradicional. Se trata de los restos de uno de los templos más emblemáticos de la noche valenciana, un espacio cuyo legado se inscribe en la música y la cultura de una generación, y no en percheros o escaparates.
El local, marcado como 'Cerrado permanentemente', es el vestigio físico de la mítica discoteca The Face, un referente indiscutible de la escena clubbing que tuvo su apogeo tras el declive de la famosa 'Ruta del Bakalao'. Para entender su verdadera identidad, es necesario viajar en el tiempo hasta principios de los años 90. Aunque hay discrepancias en la fecha exacta, se sitúa su apertura entre 1991 y 1993, sobre las cenizas de otro local llamado Dream's Village. Sin embargo, su época dorada no comenzaría hasta 1994, consolidándose como un punto de encuentro ineludible hasta su cierre definitivo en torno a 2005.
El verdadero rostro de The Face: Música y ambiente
A diferencia de la contundencia sonora que caracterizó a muchas de las discotecas de la Ruta, The Face apostó por un estilo diferente. En sus inicios, su propuesta musical era más melódica y accesible, lo que algunos llamaban "pastel" o "cantado de buen rollo". Esta decisión estratégica le permitió atraer a un público que buscaba una alternativa a los sonidos más duros de la época. Con el paso del tiempo, y demostrando una gran capacidad de adaptación, la sala giró su enfoque hacia la música House, tomando como inspiración la vibrante escena de Ibiza. Esta evolución fue clave para su supervivencia y éxito, permitiéndole brillar durante una década mientras otros gigantes de la noche desaparecían.
El espacio físico era uno de sus mayores atractivos. Con una capacidad que superaba las 3.000 personas, The Face se estructuraba en tres áreas bien diferenciadas que ofrecían experiencias distintas:
- La Pista Principal: El corazón de la discoteca, donde sonaban los ritmos más potentes y la energía se desbordaba.
- El Cielo: Una sala secundaria que ofrecía una mayor diversidad musical, con sonidos que iban desde el disco y el funky hasta el hip-hop.
- La Terraza "99 Calamares": Posiblemente el espacio más icónico del lugar. Una espectacular zona al aire libre con una enorme piscina, palmeras y barras interminables que se convertía en el epicentro de la fiesta durante el verano.
Más allá de sus instalaciones, el gigantesco aparcamiento del local se convirtió en un fenómeno social en sí mismo, un punto de reunión previo y posterior a la fiesta donde miles de jóvenes socializaban y compartían experiencias cada fin de semana.
El misterio de la "Tienda de Ropa" y su conexión con la moda
¿Por qué un lugar con esta historia aparece clasificado como una tienda de ropa? La respuesta más probable es una combinación de la venta de merchandising y un error de categorización en las bases de datos digitales. En aquella época, era muy común que las discotecas de renombre vendieran su propia línea de productos para fortalecer la marca y ofrecer un recuerdo a sus fieles. Es muy factible que The Face tuviera a la venta camisetas, sudaderas y otros artículos con su logotipo, lo que podría considerarse una forma de ropa de marca vinculada a la cultura del club. Esta actividad, aunque secundaria, podría haber originado la confusa etiqueta.
La influencia de The Face en la moda urbana de la juventud valenciana de la época es innegable. Los asistentes acudían cada fin de semana con sus mejores galas, creando un desfile de las tendencias de moda del momento. Ir a The Face no era solo ir a bailar, era formar parte de una escena con sus propios códigos estéticos. Hoy en día, ese estilo podría ser considerado por muchos como estilo vintage, y la búsqueda de prendas de aquella época sigue viva entre los nostálgicos. Sin embargo, es fundamental subrayar que el local en Cami de Muntanyars no es un lugar donde se puedan comprar ropa online o encontrar ofertas en ropa. La clasificación es, a todas luces, un fantasma digital que no se corresponde con la realidad pasada ni presente del establecimiento.
Declive, abandono y un legado que perdura
Como muchos otros locales de su generación, The Face no pudo escapar al cambio de los tiempos y las modas. Hacia el año 2005, la discoteca cerró sus puertas de forma regular, aunque acogió eventos esporádicos hasta aproximadamente 2008. Hubo un intento de resucitar el espacio en 2010 bajo el nombre de 'Lips', un concepto más cercano a un club de playa con ambiente chill-out, pero el proyecto no prosperó y el fracaso fue rotundo.
Hoy, el edificio se encuentra en un estado de abandono, un esqueleto silencioso que contrasta con el bullicio y la vida que albergó durante más de una década. Las fotografías del lugar muestran una estructura deteriorada, un reflejo melancólico del fin de una era. Para quienes buscan el lugar guiados por la nostalgia o la curiosidad, el encuentro con sus ruinas puede ser impactante.
A pesar del abandono del edificio, la marca "The Face" ha demostrado tener una notable resiliencia. El nombre sigue vivo a través de fiestas y festivales conmemorativos que se organizan periódicamente, como el "Sonido de Valencia", atrayendo a miles de personas que desean revivir la música y el ambiente de la mítica discoteca. Esto demuestra que, aunque el espacio físico ha desaparecido, el concepto y el recuerdo siguen siendo un activo valioso en el panorama del ocio valenciano.
Valoración retrospectiva: Lo bueno y lo malo
Analizar un negocio cerrado permanentemente requiere una perspectiva histórica. A continuación, se detallan los puntos fuertes y débiles de lo que fue Discoteca The Face.
Aspectos Positivos
- Identidad Musical Propia: Su capacidad para diferenciarse de la escena 'bakalao' y evolucionar hacia el House le otorgó una personalidad única y prolongó su existencia.
- Instalaciones Excepcionales: La terraza con piscina "99 Calamares" era un reclamo potentísimo que ofrecía una experiencia de ocio diurno y nocturno sin igual en la zona.
- Generador de Comunidad: The Face no era solo una discoteca, sino un punto de encuentro social que marcó a toda una generación y cuyo recuerdo sigue uniendo a la gente.
- Adaptabilidad: Supo leer las nuevas tendencias musicales y de ocio, lo que le permitió disfrutar de una década dorada mientras otros locales históricos desaparecían.
Aspectos Negativos
- Clausura y Abandono: El fin de su actividad y el posterior deterioro del edificio representan una pérdida para el patrimonio de ocio de la ciudad. El estado actual del inmueble es un triste epílogo para un lugar tan emblemático.
- Información Digital Engañosa: La incorrecta clasificación como "tienda de ropa" es un problema significativo. Genera confusión, frustra a los usuarios que puedan buscar un comercio real y desvirtúa su verdadero legado histórico.
- Fracaso en la Reinvención: El intento fallido de reconvertir el espacio en 'Lips' demostró la dificultad de adaptar un lugar tan icónico a nuevos conceptos, sellando su destino como ruina.
En definitiva, la Discoteca The Face en Cami de Muntanyars es un capítulo cerrado de la historia de la noche valenciana. No es un comercio activo y mucho menos una tienda de ropa. Es el recuerdo de un lugar que supo ser la "cara bonita de Pinedo", un espacio de libertad y música cuyo eco aún resuena en la memoria colectiva y en eventos que se niegan a dejar morir su nombre.